lunes 22 de septiembre de 2008

La "fábrica"

Estos días pasados me ausenté de mi casa y me fui a realizar un pequeño retiro de meditación. Durante cuatro meses he sentido un gran enfado en mi interior, enfado en estado puro. Más que enfadada con alguien en particular estaba enfadada con todo, cuando hablo de estar enfadada no me refiero a estar dando gritos o intentando dañar a alguien externamente sino que hablo de un enorme malestar interno.
Surgieron en esos cuatro meses muchísimos recuerdos de circunstancias que no me habían gustado... recuerdos de situaciones que me molestaron. Afortunadamente ese estado interior se pacificó bastante y recuperé la sonrisa en mi cara.
Después de este periodo tan convulso necesitaba reconectar con mi interior y pacificarme más todavía y, aunque en teoría en mi casa podía lograrlo, la verdad es que en la práctica no estaba obteniendo ningún éxito aparente y destacable. Supongo que la situación, a otro nivel, es similar a cuando decimos...: “voy a hacer ejercicio en casa o estudiar tal o cual asignatura ” pero luego, cuando estamos solos, nos damos cuenta que necesitamos un profesor que nos motive, nos enseñe o nos aclare las dudas. Como veía que necesitaba ayuda decidí abordar el asunto y me fui, no a una academia, sino a “la fábrica”... y esto de “la fábrica” lo apostillo porque para mi es como un guiño de la vida que la calle donde está el centro de retiros y donde intento obtener un estado interior más pacífico se llame así. Esta "coincidencia" me hizo y todavía hoy me hace sonreír.
Encendí el ordenador, miré las fechas y para allí me fui, al lugar donde se intentan, donde intento “fabricar” estados mentales apacibles.
No tengo mucha experiencia en retiros pero el resultado de hacer uno se me asemeja a cuando un ordenador está teniendo conflictos de software y necesita instalar de nuevo un sistema operativo más actualizado y que no genere conflictos internos.

Las experiencias que sucedieron dentro de mí son difíciles de describir y en bastantes casos tan íntimas que es mejor dejarlas en el corazón, sin embargo en este retiro pude observar un pequeño “milagro” en una persona que compartía esos días la estancia en el centro. El retiro que realizábamos no era un retiro de silencio total, así que entre sesiones de meditación,  mientras que colaborábamos en alguna tarea en el centro, se me acercó esta persona y me dijo que estaba preocupada porque tenía que decidir dónde iba a vivir antes de finalizar la semana. Había avalado con su casa a una persona amiga y el final de la historia es que ya no tenía ese hogar. La verdad es que pensar qué va a ser de tu vida y a la vez hacer un retiro se me antoja un reto importante. Empezamos a charlar acerca de que quizás sería una buena idea centrarse en el retiro y concentrarse en solucionar sólo problemas internos y  si al final no encontraba una solución al problema externo del alojamiento abordarlo los dos últimos días. Tengo la creencia que cuando nuestro interior se pacifica los problemas adquieren otra perspectiva.
El retiro finalizó y, aunque habíamos charlado brevemente, el tema de su decisión no había surgido en nuestras conversaciones. Sin embargo, de repente, cuando estábamos trajinando por la cocina me dijo con una sonrisa...: “sabes, ya tengo la solución... pero estaba equivocada en mi enfoque acerca de lo que es importante en este momento en mi vida... lo que me ha dado cuenta en estos días es que, para mí, antes que nada, lo más importante es pedir perdón a mi pareja y eso es lo primero que voy hacer”.
Con esto no quiero decir que solucionar los problemas externos no sea importante y necesario,  pero lo que está claro es que, sea cual sea la decisión que tome esa persona acerca de su futuro lugar de residencia, va a entrar por la puerta con un corazón más “blandito” y más abierto. En este retiro se “fabricó” para ella un estado interior mucho más lúcido, claro y amoroso... y a mi me emocionó compartir su “cambio de perspectiva”.
Supongo que en su “software interno” una “línea de programación” cobró mas importancia o se “coló” en el “programa”, y esta "línea de programación" quizás dijese “voy a estimar a los demás y si les he perjudicado voy a solucionarlo“.

Posdata: acabo de volver a hablar con ella y sigue sonriendo.
Me apasiona la película Matrix... ;-)

Un abrazo fuerte para tod@s. :-)

miércoles 20 de agosto de 2008

Lo que no deseo escuchar

Primeros de mes.
  • Una persona se aleja de mi vida. No hemos podido comunicarnos como hubiese deseado. Estoy triste. Me duele algo la garganta. A las dos de la madrugada me despierta un fuerte dolor en el oído derecho y visito urgencias. Prescripción: una semana de antibióticos vía oral y analgésicos.

Segunda semana de agosto.
  • Comienzo a expresarme con el blog. El dolor continua pero con menos intensidad. Visito el centro de salud. Prescripción: corticosteroide con antibiótico vía ótica.

Tercera semana.
  • Casi no me duele pero tengo una sensación de taponamiento en los dos oídos y en la nariz. Llevo unos días reescribiendo un post pero me cuesta trabajo finalizarlo. Vuelvo al centro de salud. Prescripción: vasoconstrictor y antihistamínico vía oral.

Mañana.
  • Iré a visitar a mi médica. Todavía me molesta un poco el oído derecho. Me prescribo dos preguntas: ¿qué es lo que no deseo escuchar en estos momentos? ¿qué necesito expresar?

Estoy en ello… pero no sé si quiero escuchar mis respuestas… no es nada fácil…

domingo 17 de agosto de 2008

La "manifestación" de mis padres


Ayer he vivido un momento especial para mí, especial por lo inesperado y especial porque lo he compartido con dos personas a las que quiero muchísimo… ayer me he ido de “maniantitaurina con mis padres.

A primera vista este hecho puede que no parezca extraordinario pero nunca hubiese imaginado que dos personas de 86 y 80 años se apunten, por primera vez en su vida, a una manifestación con su hija.

La manifestación la convocaba ANADEL, la cita era a las cuatro y media de la tarde y el cielo se presentaba lluvioso, a esa hora echaban por televisión la final de los cien metros lisos masculinos de las olimpiadas, así que pensé para mis adentros que íbamos a ser cuatro gatos.

Cuando llegué a la plaza mi madre ya estaba allí lista, preparada para el “gran acontecimiento”, pertrechada con zapatos adecuados para una “larga marcha”. Esa mañana le dije “mamá ponte calzado plano que tenemos que andar hasta la plaza de toros” así que vino con unas alpargatas planitas pero coquetas, que a mi madre siempre le gusta ir arreglada, aunque sea a una manifestación.

Me hizo mucha ilusión encontrarla allí, en medio de chic@s a los que le cuadruplicaba la edad y sorprendida porque veía a la policía cerca de nosotr@s. “Mamá”, le dije, “es para que nos abran paso por las calles”… y entonces ella se tranquilizó.

La "mani" estaba a punto de comenzar y mi padre no llegaba, como a las dos nos pareció que se estaba haciendo el remolón, viendo la final de los cien metros, lo llamamos por el móvil y nos dijo que sí, que iba... apareció justo antes de que empezásemos a caminar.

“Mira hija, yo me pongo en medio de tu padre y de ti y me agarro de los dos, que así camino mejor", esa frase me produjo mucha ternura porque veía a mi madre allí, en la plaza, en una situación totalmente desconocida para ella, con las rodillas un poco pachuchas (camina con una cierta dificultad) y sin embargo, a pesar de todo, ella seguía queriendo participar.

La plaza de toros no está excesivamente lejos, pero para una mujer de 80 años la distancia se multiplica así que, a medio camino, mi madre se quedó descansando en una cafetería y se reunió con nosotros un rato después, cuando estábamos concentrad@s al lado de la entrada al coso.

A mi padre ciertas consignas que vociferaban alguna@s asitent@s (a nivel individual) le parecían un poco extremistas, y yo, tengo que reconocer, que le doy la razón, que una cosa es manifestarse y gritar para que no se celebren las corridas y otra, bien distinta, es deslizarse peligrosamente hacia el terreno de la provocación y el insulto a l@s asistentes a la corrida. Creo que para que l@s aficionad@s cambien su forma de pensar y no fomenten, con su dinero, la tortura de animales es muy positivo la concienciación pública en medios de comunicación, la educación en las escuelas, charlas y este tipo de protestas, pero sin llegar al insulto personal.

Globalmente me siento muy feliz de haber participado en la "mani". No me gusta el sufrimiento, ningún tipo de sufrimiento, ni el de los toros, ni el de los animales, ni el de las personas y creo que ya está puesto otro granito de arena para que esta mal llamada "fiesta", que para mí ni es arte, ni cultura, sólo tortura, desaparezca y se extinga en el más absoluto olvido.

Retomando el tema familiar, creo que, de alguna manera, participar en esta concentración nos ha unido más a los tres (quiero mucho a mis padres). Ya de regreso charlamos, debatimos y nos ha servido a todos para comunicarnos y expresar nuestros sentimientos. Deseo que en el futuro compartamos más "manifestaciones" y que pueda de nuevo decir: ¡viva la "manifestación" de mis padres!

Por último me gustaría expresar un deseo: ojalá que este post sirva para reflexionar acerca de lo que sentimos sobre el sufrimiento de los demás y reaccionemos.

Que todos los seres se liberen del sufrimiento.

Un fuerte abrazo :-)

sábado 16 de agosto de 2008

Vergüenzas fuera

Lista de vergüenzas que me voy a quitar, ilusiones y deseos para los próximos 12 meses:


  • Hablar inglés en público (uff, esto va a costar un poco, siempre me he puesto colorada... post it: apuntarme a la academia)
  • Escribir (más o menos lo estoy haciendo ¿no?)
  • Practicar hidrobic (ya estoy matriculada en el centro, si no se me quita el rubor me dedico sólo a nadar… a ver cuando empiezan las clases)
  • Aprender Batik (me da la sensación que esto va a ser lo mío)
  • Hacer página web (¡qué rabia me da que se me haya olvidado lo que aprendí en su día!)
  • Conocer a una mujer bondadosa ( sin comentarios... bueno uno: lo de bondadosa es una cualidad importante para mí :-))
Trepar por las lianas y subirme a lo más alto de un mástil en una área de juegos destinada a nin@s de 7 a 12 años (me lo pasé como una india jejejeje :-))



  • Ir a una manifestación antitaurina con mi madre (es su primera manifestación y me hace mucha, mucha ilusión... noticia de última hora: se apunta también mi padre :-))
  • ...

Nota: post sujeto a actualizaciones

viernes 15 de agosto de 2008

Lo que me gusta de mi "ex"

Esto de buscar aparcamiento es bastante pesado, si a esto incluyo las variables de buen tiempo, verano, ciudad turística y parking de una feria, donde acuden miles de personas en un mismo día, la tarea se convierte en una misión casi imposible. Este escenario sería el que hubiese vivido si no llega a ser porque puedo echar mano de mi scooter del alma. Mira que a veces he tenido la tentación de deshacerme de ella porque ya casi no la utilizo, pero cuando valoro esa cuestión siempre me acuerdo que en agosto voy a poder aparcar, delante de la entrada del recinto, al estilo “Speedy González”.

Estos días pasados me fui a la Feria de Muestras con mi “ex” y su novia. Hace tres años y medio que finalizó nuestra relación sentimental, sin embargo, después de más de una década de convivencia, debo ser una de las afortunadas que ha logrado reconvertir ese tipo de relación en una amistad muy maja.

Sigo con la historia principal… el día de la Feria tres personas (mi "ex", su "actual" y la que escribe) nos pusimos contentísimas al poder aparcar nuestros scooters en un periquete.

Durante la tarde estuvimos paseando por los stands, cada una de nosotras teníamos intereses bien diferentes, a mi “ex” le encanta ver los coches, a su pareja (que se ha convertido en muy buena amiga mía en estos años) las motos y yo estaba empeñada en dos cosas: una, en comprar un molinillo de viento con los colores del arco iris para plantarlo en una maceta en la terraza (tengo que rezar para que a una de mis perras no le alcance el hocico y lo destroce como el anterior) y dos, ver si encontraba, de una vez por todas, una amatista para ponerla en el baño. No me va mucho esto de comprar por comprar, mas bien soy una persona práctica, pero los cristales me atraen muchísimo así que ya llevo un tiempo intentando encontrar una piedra, que me “transmita” algo, para colocarla en uno de los baños (en el otro tengo un cuarzo blanco).

Comprado el molinillo y sin la amatista (se ve que todavía no era el día), cuando las tres llevábamos un rato andando, pasamos al lado de una caseta de la hermandad de donantes de sangre y les pregunté a las chicas qué les parecía si realizábamos una donación. Fue en ese momento cuando se empezó a gestar el título de este post… sabéis… lo que más me gustó de mi “ex” fue la expresión de su cara… no se lo pensó, me dijo, totalmente decidida, que se apuntaba a la tarea , como si invertir más de una hora de su tiempo en esperar una larga cola fuese lo más natural del mundo. Dicho y hecho, ella se puso a esperar turno, yo al final no pude hacerlo porque estaba tomando antibióticos (por los oiducos) y su actual pareja, que es tan bonachona como ella, tampoco porque no se encontraba bien.

Después de seguir nuestro paseo ferial ellas se fueron al servicio y yo me quedé esperándolas en un banco. Allí sentada caí en la cuenta de cuantas cosas me gustaban de mi “ex”… no, no estoy enamorada, por coherencia personal si me sintiese atraída de nuevo por ella y tuviese pareja literalmente me apartaría para no causar desunión. Ella y yo finalizamos nuestra relación y en la actualidad tenemos objetivos bien diferentes en nuestras vidas, pero descansando en ese banco focalicé mi atención en todas las cualidades que me gustan de ella y que valoro. Después de reflexionar un poco salieron del servicio y les dije a las dos que iba a escribir un post con el título “Lo que me gusta de mi ex”.

Aunque entiendo que escribir en un blog sirve para diferentes propósitos (entre ellos para desahogarse tras una ruptura sentimental), todos ellos válidos y respetables, en mi caso deseo expresar en este blog sólo las cosas con las que me quiero quedar cuando pienso en la mujer con la que compartí más de una década de mi vida. Elijo quedarme sólo con las cosas buenas, aquellas cualidades que, al recordarlas en un banco de una Feria de Muestras, me hacen creer un poco más en el espíritu humano.

Aquí van las razones por las cuales me gusta mi ex (y hay más ¡eh!)…

  • Me gusta que haya aceptado la propuesta de donar sangre con una sonrisa
  • Que no hable mal de las personas
  • Que sea de “confianza”
  • Que nunca le haya visto engañar a nadie
  • Que siempre ha sido fiel
  • Que puedes contar con ella cuando estás triste
  • Que no miente
  • Que tiene una paciencia infinita
  • Que comparte lo que tiene
  • Que es una persona honrada
  • Que intenta no perjudicar a la gente

Para mí todas esas cualidades conforman parte de mi propia definición de lo que es “ser una buena persona” y estoy feliz con disfrutar de la compañía de amig@s que las poseen.

Por todos las motivos que he enumerado anteriormente me siento afortunada por compartir un día de feria con ella y con su nueva pareja y reírnos las tres un día cualquiera de agosto…

Un abrazo, nos vemos :-)

jueves 14 de agosto de 2008

Cuencos

Tengo una afición un tanto "peculiar": tocar cuencos de metal.





Ellos vinieron a mi vida “causalmente“ hace unos años a través de un mail que una amiga mía me envió informándome de la celebración de un taller de fin de semana. Un año antes de ese correo yo era una urbanita, una chica racional de ciencias puras con una vida monótona en la que esas actividades “alternativas” no tenían cabida, a pesar de todo recorrí los 30 Km. que me separaban de la ciudad donde se impartía el curso y cuando los oí me quedé fascinada. No me importó no saber tocarlos a la primera, ni tener que viajar mucho más lejos para seguir aprendiendo, lo cierto es que me fundo con ellos cuando los hago sonar o cuando se los toco a alguien (sí, si, ya sé que suena un poco raro eso de “tocar los cuencos” pero hasta hoy no se me ha ocurrido una frase diferente para explicar lo que hago, se admiten sugerencias).

Ellos me ayudaron a soltar la voz y quitarme el complejo que tenía de “experta en desafinación” (tampoco es ahora que sea una soprano pero me defiendo en la ducha ;-) ) y mi experiencia es que contribuyen a conectar con nosotr@s mism@s, con nuestro interior.

De los dos cuencos que podéis oír el más pequeño es mi primer cuenco, para mí su sonido es muy dulce, muy de “corazón”. Le acompaña otro que al tocarlo conjuntamente me transmite mucha serenidad

Deseo que os gusten :-)

lunes 11 de agosto de 2008

Mi microcosmos

En determinados momentos, cuando me gusta contactar conmigo misma, me siento en una parte de la terraza que es especial para mí, justo al lado de la palmera.

La esquina de la terraza es el lugar más abrigado del viento, cuando el día se presenta soleado me siento apoyada en la pared y me dedico simplemente a observar, en otras ocasiones comienzo a jugar con mis perras. Tengo tres perras, una de ellas es una caniche ya un poco anciana cuyo único objetivo en el mundo es capturar la pelota que le lanzo. Ella puede jugar de esa manera durante más de una hora sin agotarse lo más mínimo (la que termino exhausta soy yo), eso sí, con permiso de la labradora, cuyo único afán es capturar el juguete y quedárselo para ella sola. La verdad es que a veces le agradezco que no nos dé la pelota ni a la caniche ni a mí y así descanso un poco.

Siempre desde pequeña me han fascinado las palmeras, supongo porque crecí viéndolas justo al lado de las casas de indianos que pueblan Asturias y siempre que puedo me rodeo de ellas.

La palmera de la terraza es especial para mi, cuando la observo con detenimiento, sentada en el suelo, se despliega ante mi un microcosmos mágico en el cual dejo volar mi imaginación… si elevo la vista al cielo y observo, sus hojas me parecen estructuras gigantescas, el tronco, en el centro del mundo, simula una cordillera inmensa desde donde nace un árbol de la vida. Al norte del continente florece una jungla tropical de árboles y helechos que se intenta extender hasta la cima de una montaña, en el oeste se hallan las casas de l@s poblador@s (de los que nadie ha podido dar cuenta de su aspecto) y una rana gigantesca, pero de aspecto bonachón, saluda a l@s viajer@s que se atreven a explorar las suaves colinas. Hasta donde mi vista alcanza, las praderas verdes con pequeños árboles salpican el paisaje…

Hoy no he podido sentarme a contemplar uno de los infinitos mundos que conforman mi universo pero me hace ilusión mostrároslo.

Un abrazote :-)