Ayer he vivido un momento especial para mí, especial por lo inesperado y especial porque lo he compartido con dos personas a las que quiero muchísimo… ayer me he ido de “mani” antitaurina con mis padres.
A primera vista este hecho puede que no parezca extraordinario pero nunca hubiese imaginado que dos personas de 86 y 80 años se apunten, por primera vez en su vida, a una manifestación con su hija.
La manifestación la convocaba ANADEL, la cita era a las cuatro y media de la tarde y el cielo se presentaba lluvioso, a esa hora echaban por televisión la final de los cien metros lisos masculinos de las olimpiadas, así que pensé para mis adentros que íbamos a ser cuatro gatos.
Cuando llegué a la plaza mi madre ya estaba allí lista, preparada para el “gran acontecimiento”, pertrechada con zapatos adecuados para una “larga marcha”. Esa mañana le dije “mamá ponte calzado plano que tenemos que andar hasta la plaza de toros” así que vino con unas alpargatas planitas pero coquetas, que a mi madre siempre le gusta ir arreglada, aunque sea a una manifestación.
Me hizo mucha ilusión encontrarla allí, en medio de chic@s a los que le cuadruplicaba la edad y sorprendida porque veía a la policía cerca de nosotr@s. “Mamá”, le dije, “es para que nos abran paso por las calles”… y entonces ella se tranquilizó.
La "mani" estaba a punto de comenzar y mi padre no llegaba, como a las dos nos pareció que se estaba haciendo el remolón, viendo la final de los cien metros, lo llamamos por el móvil y nos dijo que sí, que iba... apareció justo antes de que empezásemos a caminar.
“Mira hija, yo me pongo en medio de tu padre y de ti y me agarro de los dos, que así camino mejor", esa frase me produjo mucha ternura porque veía a mi madre allí, en la plaza, en una situación totalmente desconocida para ella, con las rodillas un poco pachuchas (camina con una cierta dificultad) y sin embargo, a pesar de todo, ella seguía queriendo participar.
La plaza de toros no está excesivamente lejos, pero para una mujer de 80 años la distancia se multiplica así que, a medio camino, mi madre se quedó descansando en una cafetería y se reunió con nosotros un rato después, cuando estábamos concentrad@s al lado de la entrada al coso.
A mi padre ciertas consignas que vociferaban alguna@s asitent@s (a nivel individual) le parecían un poco extremistas, y yo, tengo que reconocer, que le doy la razón, que una cosa es manifestarse y gritar para que no se celebren las corridas y otra, bien distinta, es deslizarse peligrosamente hacia el terreno de la provocación y el insulto a l@s asistentes a la corrida. Creo que para que l@s aficionad@s cambien su forma de pensar y no fomenten, con su dinero, la tortura de animales es muy positivo la concienciación pública en medios de comunicación, la educación en las escuelas, charlas y este tipo de protestas, pero sin llegar al insulto personal.
Globalmente me siento muy feliz de haber participado en la "mani". No me gusta el sufrimiento, ningún tipo de sufrimiento, ni el de los toros, ni el de los animales, ni el de las personas y creo que ya está puesto otro granito de arena para que esta mal llamada "fiesta", que para mí ni es arte, ni cultura, sólo tortura, desaparezca y se extinga en el más absoluto olvido.
Retomando el tema familiar, creo que, de alguna manera, participar en esta concentración nos ha unido más a los tres (quiero mucho a mis padres). Ya de regreso charlamos, debatimos y nos ha servido a todos para comunicarnos y expresar nuestros sentimientos. Deseo que en el futuro compartamos más "manifestaciones" y que pueda de nuevo decir: ¡viva la "manifestación" de mis padres!
Por último me gustaría expresar un deseo: ojalá que este post sirva para reflexionar acerca de lo que sentimos sobre el sufrimiento de los demás y reaccionemos.
Que todos los seres se liberen del sufrimiento.
Un fuerte abrazo :-)
1 comentario:
Siempre me ha gustado compartir manifestaciones con mis padres. Lo cierto es que el los últimos años ellos van menos, pero recuerdo que apenas siendo una niña, mi madre ya me llevaba a manifestarme por las injusticias del mundo, y eso no sólo une sino que te hace sentir orgulloso de los padres que tienes :)
Me alegra saber que nunca tiene uno demasiados años para rebelarse contra una injusticia como en mundo taurino. Y es cierto que siempre hay consignas algo más radicales de lo que la mayoría defiende, pero creo que de alguna manera es una forma de llevar al extremo un mensaje para llamar la atención sobre él.
Espero que esa unión entre vosotros se siga haciendo fuerte y que tengáis siempre razones y fuerzas para reivindicaros por lo que consideráis justo.
Un abrazo
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