viernes, 15 de agosto de 2008

Lo que me gusta de mi "ex"

Esto de buscar aparcamiento es bastante pesado, si a esto incluyo las variables de buen tiempo, verano, ciudad turística y parking de una feria, donde acuden miles de personas en un mismo día, la tarea se convierte en una misión casi imposible. Este escenario sería el que hubiese vivido si no llega a ser porque puedo echar mano de mi scooter del alma. Mira que a veces he tenido la tentación de deshacerme de ella porque ya casi no la utilizo, pero cuando valoro esa cuestión siempre me acuerdo que en agosto voy a poder aparcar, delante de la entrada del recinto, al estilo “Speedy González”.

Estos días pasados me fui a la Feria de Muestras con mi “ex” y su novia. Hace tres años y medio que finalizó nuestra relación sentimental, sin embargo, después de más de una década de convivencia, debo ser una de las afortunadas que ha logrado reconvertir ese tipo de relación en una amistad muy maja.

Sigo con la historia principal… el día de la Feria tres personas (mi "ex", su "actual" y la que escribe) nos pusimos contentísimas al poder aparcar nuestros scooters en un periquete.

Durante la tarde estuvimos paseando por los stands, cada una de nosotras teníamos intereses bien diferentes, a mi “ex” le encanta ver los coches, a su pareja (que se ha convertido en muy buena amiga mía en estos años) las motos y yo estaba empeñada en dos cosas: una, en comprar un molinillo de viento con los colores del arco iris para plantarlo en una maceta en la terraza (tengo que rezar para que a una de mis perras no le alcance el hocico y lo destroce como el anterior) y dos, ver si encontraba, de una vez por todas, una amatista para ponerla en el baño. No me va mucho esto de comprar por comprar, mas bien soy una persona práctica, pero los cristales me atraen muchísimo así que ya llevo un tiempo intentando encontrar una piedra, que me “transmita” algo, para colocarla en uno de los baños (en el otro tengo un cuarzo blanco).

Comprado el molinillo y sin la amatista (se ve que todavía no era el día), cuando las tres llevábamos un rato andando, pasamos al lado de una caseta de la hermandad de donantes de sangre y les pregunté a las chicas qué les parecía si realizábamos una donación. Fue en ese momento cuando se empezó a gestar el título de este post… sabéis… lo que más me gustó de mi “ex” fue la expresión de su cara… no se lo pensó, me dijo, totalmente decidida, que se apuntaba a la tarea , como si invertir más de una hora de su tiempo en esperar una larga cola fuese lo más natural del mundo. Dicho y hecho, ella se puso a esperar turno, yo al final no pude hacerlo porque estaba tomando antibióticos (por los oiducos) y su actual pareja, que es tan bonachona como ella, tampoco porque no se encontraba bien.

Después de seguir nuestro paseo ferial ellas se fueron al servicio y yo me quedé esperándolas en un banco. Allí sentada caí en la cuenta de cuantas cosas me gustaban de mi “ex”… no, no estoy enamorada, por coherencia personal si me sintiese atraída de nuevo por ella y tuviese pareja literalmente me apartaría para no causar desunión. Ella y yo finalizamos nuestra relación y en la actualidad tenemos objetivos bien diferentes en nuestras vidas, pero descansando en ese banco focalicé mi atención en todas las cualidades que me gustan de ella y que valoro. Después de reflexionar un poco salieron del servicio y les dije a las dos que iba a escribir un post con el título “Lo que me gusta de mi ex”.

Aunque entiendo que escribir en un blog sirve para diferentes propósitos (entre ellos para desahogarse tras una ruptura sentimental), todos ellos válidos y respetables, en mi caso deseo expresar en este blog sólo las cosas con las que me quiero quedar cuando pienso en la mujer con la que compartí más de una década de mi vida. Elijo quedarme sólo con las cosas buenas, aquellas cualidades que, al recordarlas en un banco de una Feria de Muestras, me hacen creer un poco más en el espíritu humano.

Aquí van las razones por las cuales me gusta mi ex (y hay más ¡eh!)…

  • Me gusta que haya aceptado la propuesta de donar sangre con una sonrisa
  • Que no hable mal de las personas
  • Que sea de “confianza”
  • Que nunca le haya visto engañar a nadie
  • Que siempre ha sido fiel
  • Que puedes contar con ella cuando estás triste
  • Que no miente
  • Que tiene una paciencia infinita
  • Que comparte lo que tiene
  • Que es una persona honrada
  • Que intenta no perjudicar a la gente

Para mí todas esas cualidades conforman parte de mi propia definición de lo que es “ser una buena persona” y estoy feliz con disfrutar de la compañía de amig@s que las poseen.

Por todos las motivos que he enumerado anteriormente me siento afortunada por compartir un día de feria con ella y con su nueva pareja y reírnos las tres un día cualquiera de agosto…

Un abrazo, nos vemos :-)

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