Estos días pasados me ausenté de mi casa y me fui a realizar un pequeño retiro de meditación. Durante cuatro meses he sentido un gran enfado en mi interior, enfado en estado puro. Más que enfadada con alguien en particular estaba enfadada con todo, cuando hablo de estar enfadada no me refiero a estar dando gritos o intentando dañar a alguien externamente sino que hablo de un enorme malestar interno.
Surgieron en esos cuatro meses muchísimos recuerdos de circunstancias que no me habían gustado... recuerdos de situaciones que me molestaron. Afortunadamente ese estado interior se pacificó bastante y recuperé la sonrisa en mi cara.Después de este periodo tan convulso necesitaba reconectar con mi interior y pacificarme más todavía y, aunque en teoría en mi casa podía lograrlo, la verdad es que en la práctica no estaba obteniendo ningún éxito aparente y destacable. Supongo que la situación, a otro nivel, es similar a cuando decimos...: “voy a hacer ejercicio en casa o estudiar tal o cual asignatura ” pero luego, cuando estamos solos, nos damos cuenta que necesitamos un profesor que nos motive, nos enseñe o nos aclare las dudas. Como veía que necesitaba ayuda decidí abordar el asunto y me fui, no a una academia, sino a “la fábrica”... y esto de “la fábrica” lo apostillo porque para mi es como un guiño de la vida que la calle donde está el centro de retiros y donde intento obtener un estado interior más pacífico se llame así. Esta "coincidencia" me hizo y todavía hoy me hace sonreír.
Encendí el ordenador, miré las fechas y para allí me fui, al lugar donde se intentan, donde intento “fabricar” estados mentales apacibles.
No tengo mucha experiencia en retiros pero el resultado de hacer uno se me asemeja a cuando un ordenador está teniendo conflictos de software y necesita instalar de nuevo un sistema operativo más actualizado y que no genere conflictos internos.

Las experiencias que sucedieron dentro de mí son difíciles de describir y en bastantes casos tan íntimas que es mejor dejarlas en el corazón, sin embargo en este retiro pude observar un pequeño “milagro” en una persona que compartía esos días la estancia en el centro. El retiro que realizábamos no era un retiro de silencio total, así que entre sesiones de meditación, mientras que colaborábamos en alguna tarea en el centro, se me acercó esta persona y me dijo que estaba preocupada porque tenía que decidir dónde iba a vivir antes de finalizar la semana. Había avalado con su casa a una persona amiga y el final de la historia es que ya no tenía ese hogar. La verdad es que pensar qué va a ser de tu vida y a la vez hacer un retiro se me antoja un reto importante. Empezamos a charlar acerca de que quizás sería una buena idea centrarse en el retiro y concentrarse en solucionar sólo problemas internos y si al final no encontraba una solución al problema externo del alojamiento abordarlo los dos últimos días. Tengo la creencia que cuando nuestro interior se pacifica los problemas adquieren otra perspectiva.
El retiro finalizó y, aunque habíamos charlado brevemente, el tema de su decisión no había surgido en nuestras conversaciones. Sin embargo, de repente, cuando estábamos trajinando por la cocina me dijo con una sonrisa...: “sabes, ya tengo la solución... pero estaba equivocada en mi enfoque acerca de lo que es importante en este momento en mi vida... lo que me ha dado cuenta en estos días es que, para mí, antes que nada, lo más importante es pedir perdón a mi pareja y eso es lo primero que voy hacer”.
Con esto no quiero decir que solucionar los problemas externos no sea importante y necesario, pero lo que está claro es que, sea cual sea la decisión que tome esa persona acerca de su futuro lugar de residencia, va a entrar por la puerta con un corazón más “blandito” y más abierto. En este retiro se “fabricó” para ella un estado interior mucho más lúcido, claro y amoroso... y a mi me emocionó compartir su “cambio de perspectiva”.
Supongo que en su “software interno” una “línea de programación” cobró mas importancia o se “coló” en el “programa”, y esta "línea de programación" quizás dijese “voy a estimar a los demás y si les he perjudicado voy a solucionarlo“.

Posdata: acabo de volver a hablar con ella y sigue sonriendo.
Me apasiona la película Matrix... ;-)
Un abrazo fuerte para tod@s. :-)